Mi Futura Casa
Boletín Nro 1 - 10 de Febrero/2002
Queremos ayudarlo a tener mejor calidad de vida
Editor: Eduardo Córdoba - Desde Buenos Aires - República Argentina
Boletín GRATUITO por email con recomendaciones, noticias y opiniones para
asistir a aquellas personas que encomendarán la construcción de
su hogar, durante el complejo proceso de obra; y para que luego
al habitarlo superen sus expectativas de confort. También para
quienes busquen una casa ya construida.
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INDICE DE ESTE NUMERO:
- Disminuya el riesgo de construcción con un buen contrato
- Los norteamericanos rechazan las casas modernas
- ¿Por qué no construimos casas que incentiven nuestros
sentidos?
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Emprendemos este nuevo proyecto en momentos de profunda
crisis de la Argentina. Estamos convencidos que depende de
cada uno de nosotros transformar a nuestra sociedad y a
nuestros dirigentes para que seamos creibles y confiables
para nosotros mismos y para aquellos que nos miran desde el
exterior.
Nuestro grano de arena será asistir con recomendaciones a
las personas que quieran en un futuro encargar la construcción
de su casa.
Artículo: Sección Legales
Disminuya el riesgo de construcción con un buen contrato
Nos llama la atención y nos
preocupa, la cantidad de personas que luego de encargar una
construcción se sintieron defraudadas por haber tenido conflictos en
la etapa de obra o posteriores, en la puesta en marcha.
Lo vemos en construcciones
de todo tipo, pero el problema se acentúa en el rubro
vivienda unifamiliar o casas.
Seguramente el lector tendrá un pariente, o un conocido que
haya pasado por ello.
Generalmente el "sentenciado" en estos casos es profesional
que ejerce la Dirección de Obra (aunque los incidentes se hayan originado en
proveedores o en la constructora o en un convenio difuso
entre comitente y profesional). Entonces, no sólo el profesional puede
transformarse en
"persona non grata" en esa casa sino que su estudio puede ser
despreciado en todo el barrio debido los rumores boca a boca.
Muchos de los conflictos que habitualmente vemos, no se
originarían o se encausarían mejor, si existieran contratos
escritos, razonables y completos entre el profesional y el
cliente.
Digo que los convenios sean escritos puesto que al hacer una
encuesta al respecto me he topado con un buen porcentaje de
propietarios que debido a que el profesional era familiar o
íntimo amigo, no escribieron nada.
¡Cómo le voy a reclamar a
mi primo que me firme un contrato!
Sin embargo el contrato
le conviene a las dos partes. Allí se puede detallar con
claridad lo que está dispuesto a hacer cada uno y también lo
que NO está dispuesto a hacer y no está dispuesto a pagar.
También, cómo se harán las cosas, con qué velocidad y la forma
en que se abonará.
Los contratos también deben ser razonables, y esto vale para las
dos partes. Aquí la balanza de la experiencia se inclina del
lado de mis colegas, mientras que por el contrario
posiblemente el cliente nunca haya visto un contrato de
encomienda de servicios o de obra llave en mano. Es más,
seguramente en la mayoría de los casos el contrato lo redacta
el estudio de arquitectura.
Dada la desventaja de experiencia antedicha, es fundamental
que los propietarios se tomen unos días para consultar las cláusulas contractuales,
con un arquitecto o ingeniero que no esté involucrado en la
cotización de su casa.
Dicho consultor se ocupará de hacer
notar las cláusulas desequilibradas, preguntará respecto a
áreas o tópicos no detallados o sin responsable aparente y
verificará que las garantías igualen o mejoren a las
habituales en la construcción. Es una mínima inversión que probablemente le
ahorre al propietario algunos disgustos y costos.
Insisto, ambas partes ganan con un buen contrato.
(La nota continuará en un próximo boletín)
Eduardo Córdoba - Ingeniero Civil
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Artículo: Transcripciones y comentarios de prensa nacional
e internacional.
Comentarios sobre el artículo:
Los norteamericanos rechazan las casas modernas.
De Charles Belfoure The Baltimore Sun January 13, 2002
El autor sostiene que los norteamericanos se jactan de ser
muy individualistas pero esto no se refleja en el diseño de
sus casas. Prefieren las casas estilo tradicional en vez de
que sean osadas y modernas.
Recuerda que en 1949 una mujer visitó la residencia en New
Canaan, Connecticut, del renombrado arquitecto Philip Johnson.
El había diseñado una de las primeras casas modernas de la
América de posguerra. Era de techo plano, con pisos de
bloques de roca, detalles de acero y los cerramientos
exteriores completamente vidriados. "Nunca podría vivir
aquí", se sinceró la mujer con el dueño de casa. "Eso me pone
contento", contestó Johnson.
Esta casa hoy es un icono de la arquitectura residencial
moderna. Sin embargo la opinión de la mujer sobre las casas
modernas es compartida por los Americanos, medio siglo
después.
Lo interesante de esta gacetilla es que los comportamientos
descriptos de esa sociedad se observan tambien en la
provincia de Buenos Aires.
"La gente está habituada a los estilos en que se criaron,"
explica Ali-Reza Honarkar, un arquitecto de Washington. "Y
es difícil para ellos cambiar de una estética tradicional
a una moderna". "Es irónico que estemos en una era de
gran cambio de tecnología y que las casas no hayan
cambiado".
A la gente le gusta trabajar en un edificio de oficinas de
alta tecnología pero a la noche les gusta volver a una casa
que se ve como de hace cien años. Explica que por el contrario en Europa, con una historia
antigua, los estilos modernos son aceptados.
Nos dice que los
norteamericanos tienen la contradicción que gustan de casas
con exteriores tradicionales pero interiores modernos. Pareciera que ellos no quieren que sus casas sean muy
diferentes a las de sus vecinos.
Lo mismo podemos decir de nuestra
sociedad.
Otro temor del propietario de una casa moderna es no poder
revenderla fácilmente.
Ocurre también que hay una percepción de que en una casa
moderna todo ese vidrio, hormigón y acero inoxidable se
traducirá en un frío y árido páramo.
"La gente quiere que su casa sea acogedora y cálida, no
quieren vivir en el lobby de un hotel", dice el arquitecto.
Los Americanos aceptan el estilo moderno en los museos y
aeropuertos pero nunca querrán vivir con este estilo. Lo
que les gusta a los arquitectos no es necesariamente lo que
al público le gusta, al menos en lo que respecta a la
arquitectura residencial.
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Artículo
¿Por qué no construimos casas que incentiven nuestros
sentidos?
De todos nuestros sentidos, cuando construimos y vestimos
casas, sólo a la vista y al tacto solemos y queremos agradar.
Al resto, nos contentamos con no ofenderlos.
Arquitectos y decoradores se esmeran y logran armonías
estéticas en los exteriores e interiores de las viviendas.
Cuidan las proporciones, los colores, los materiales (sean
estos naturales o artificiales). La mayoría de estos temas
los estudian y resuelven desde el principio, en el proyecto,
antes de materializar la casa.
Al tacto se lo estimula y alegra con los distintos tipos de
pisos; alfombrados, en madera o rústicos; y con telados de
cortinas y sofás, y hasta con el hilado de las sábanas.
También el profesional se ocupará de que sea posible regular
la temperatura del interior de la vivienda. No buscará
solamente que no sintamos demasiado frío o demasiado calor,
su objetivo será el confort de la familia.
Lo dicho. Proyectamos y decoramos para agradar la vista y
el tacto.
En cuanto al olfato y el oído, cuidamos de no agredirlos.
Las casas suelen estar provistas de extractores de olores
en la cocina y baños, y ventilaciones adecuadas de las
instalaciones. En casos extremos de barrios ruidosos las
viviendas cuentan con doble vidriado en aberturas. Y en
jardín se llega a tener en cuenta las barreras acústicas
con árboles y arbustos.
Del sentido del gusto ni hablemos. El avance tecnológico casi no se
ocupó de él salvo en lo que hace a alimentos y bebidas.
Pero. ¿Por qué motivo no pedimos a nuestro arquitecto que nuestra
futura casa esté preparada para los sonidos? ¿Por qué los
profesionales no suelen ofrecer esta posibilidad? ¿Por qué
no nos podemos informar sobre lo que piensa el ministro
de economía que hayan nombrado esta semana, aunque estemos
en cualquier ambiente de la casa? Muchos usamos radio-
despertador en las mañanas, pero al entrar a la ducha nos
perdemos los chismes mas jugosos del programa radial. O no
podemos desayunar con música ya que el breakfast no tiene
audio.
¿Por qué no se nos ocurre llevarle música al dueño de casa
cuando está solo y aburrido haciendo el asado, en lugar de
que se entretenga solamente con un vasito de vino?
¿Y para la nena y sus amigas que están en la pileta?
Entiendo que cuando el propietario recibe el presupuesto
completo de rubros de su futura casa, el número final le pueda hacer
temblar las rodillas, y deba achicar algunas cosas o dejar
ítems para más adelante. Lo que me parece imperdonable es que
al menos no se dejen las cañerías para audio vacías en los
muros, preparadas en los lugares adecuados, para que el
propietario el día que tenga unos pesos, pueda resolver este
tema de forma simple y prolija.
Eduardo Córdoba - Ingeniero Civil
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